El buen padrino
martes, 14 de abril de 2009
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lunes, 13 de abril de 2009
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ELENA SEVILLANO - Madrid - 13/04/2009
Los jóvenes de origen extranjero que viven en España apenas llegan a la universidad: excluyendo a los comunitarios, suponían el 1,5% de alumnos el curso pasado. Y no parece que la cifra, que aún puede explicarse por causas demográficas (la inmigración en España es relativamente joven y el grueso de la segunda generación son niños y adolescentes) vaya a crecer en los próximos años. Los nuevos españoles están abandonando el sistema conforme acaban la educación obligatoria, y diversos expertos alertan sobre los peligros de una sociedad etnificada donde "la población autóctona, blanca, española, ocupe las posiciones altas y disponga de mano de obra barata de distintos orígenes", describe Luisa Martín Rojo, profesora de lingüística y miembro del grupo de investigación en comunicación intercultural y diversidad lingüística de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Un 53% de los casi 4.000 adolescentes inmigrantes radiografiados en La segunda generación en Madrid aspiraba a cursar una carrera; sólo un 23% confiaba en lograrlo, según este trabajo realizado por docentes de las universidades de Comillas, Princeton y Clemson. "¿Tienes intención de continuar tus estudios?", preguntaron otros investigadores, esta vez en Cataluña, a 1.148 alumnos de 4º de ESO. Contestó que sí el 86,6% de los de nacionalidad española y el 68,4% de los extranjeros. "El porcentaje de alumnos extranjeros mayores de 16 años que abandonan los estudios en 4º de ESO es del 13,8%, frente al 6,7% de los de nacionalidad española", anotó el informe sobre el paso a la educación posobligatoria entre los alumnos de familias inmigrantes.
La investigación, financiada por la Fundación Bofill, distinguía, por ejemplo, que los estudiantes de origen rumano presentaban los índices más altos de continuidad, a la inversa que los gambianos: sólo un 26,44% de los que participaban pasó a 1º de Bachillerato. La presencia de alumnado marroquí es de la más alta en la ESO y de la más baja en el Bachillerato; marroquíes y gambianos preferían los ciclos formativos, mientras que los "poquísimos alumnos chinos" que optaron por la posobligatoria se decantaron claramente por el Bachillerato.
El trabajo pretendía detectar la causas que llevan a seguir o a dejarlo. Se constató que la variable nacionalidad (ser español o extranjero) era relevante, así como la formación de los padres (sobre todo de la madre, cuya tendencia general en todas las nacionalidades era que tuviera "un perfil formativo claramente inferior al de su marido"). Sólo un 6% de progenitores inmigrantes encuestados se habían quedado en la primaria y, en nacionalidades como la rumana, al menos un miembro de la familia presentaba frecuentemente un nivel de estudios alto. Sin embargo, la mayoría desempeñaba trabajos poco cualificados. No aparecían como relevantes otros factores como el género: las diferencias se refieren a la preferencia por el Bachillerato o los ciclos formativos, no a la opción de seguir o dejarlo. El contexto socioeconómico y cultural pesa en la decisión de continuar pero también, y mucho, el centro educativo. Y los centros tienden a derivar a sus jóvenes de origen extranjero a educación compensatoria, a grupos de diversificación, a programas de garantía social, a aulas de compensación educativa para alumnos que corren el riesgo de completar la educación obligatoria sin la titulación básica. Así lo detecta, al menos, el proyecto La segregación étnica en la educación secundaria de la ciudad de Madrid, que está desarrollando un equipo interdisciplinar de docentes de la Autónoma y la Complutense de Madrid. "Los programas de compensación educativa, que excluyen del sistema y alejan de la formación superior, no van, en principio, orientados a ningún grupo étnico, pero en la práctica están etnificados", dice David Poveda, uno de los docentes.
El trabajo se basa en los datos de 30 institutos públicos y concertados madrileños, de los que 14 informaron sobre los estudiantes con trayectorias escolares difíciles derivados a programas de garantía social y a aulas de compensación educativa. Los chavales de origen inmigrante representaban un 23% del alumnado de ESO de esos 14 centros, y el 48% de los derivados a compensatoria. "Una clara sobrerrepresentación", concluyen las investigaciones, según las cuales, los concertados prefieren eviarles a uno público. "Es lo que algunos orientadores consultados sugieren que puede estar ocurriendo: comienzan en un concertado donde no tienen éxito, son derivados a un público donde tampoco logran superar las demandas y terminan en un programa no académico de iniciación profesional externo a la ESO". En todo caso, empiece en la pública o en la concertada, los datos dejan claro que el alumnado de origen inmigrante tiene más papeletas de experimentar este proceso.
"En España no ha existido un debate profundo sobre qué modelo de integración queremos. Al no haber un marco legal general, se ha producido desorientación y contradicciones. Hemos incorporado un discurso intercultural, que dice considerar la diversidad como riqueza, pero aplicamos medidas y modelos populares en Estados Unidos en los años setenta, que la tratan como un déficit a eliminar", afirma Martín Rojo.
"Se está produciendo una masificación de alumnado de origen extranjero en determinados centros públicos, y faltan recursos; el sistema no se adecua a la realidad, se queda cojo en la acogida a niños de otros sistemas educativos que no son peores, simplemente diferentes; existe frustración entre un profesorado que se ve desbordado por la situación, y frustración también por parte del alumno que se enfrenta a un sistema educativo desconocido", enumera María Pilar García, coordinadora del proyecto SERJOVEN. Este es un servicio de la Red de Mediación Intercultural La Caixa, que desarrolla el Instituto Universitario de Investigación sobre Migraciones, Etnicidad y Desarrollo Social de la UAM.
Los investigadores consultados coinciden en que las familias migrantes creen en el sistema educativo español, lo ven como una oportunidad y quieren que sus hijos estudien. Y que si empiezan a desconfiar, pueden adoptar una actitud negativa, y eso puede derivar en rebeldía y conflictos. En palabras de Martín Rojo, "superamos el reto de incluir a distintas clases sociales y a los dos géneros por igual en el sistema educativo, y ahora nos enfrentamos a otro: incorporar a los descendientes de migrantes. Entonces fue necesario cambiar políticas, programas, contenidos, formar profesores. Ahora el esfuerzo debería ser equiparable".
"Mis profesores no me entienden". "No entiendo a mis profesores". "Mis profesores no esperan nada de mí". Es lo que cuentan estudiantes procedentes de otros países a la profesora Luisa Martín Rojo, del grupo de investigación en comunicación intercultural y diversidad lingüística de la Autónoma de Madrid. "El principal problema es que las expectativas son bajas, y eso afecta tanto a la trayectoria de los alumnos, como a la imagen que se tiene de ellos, como a la forma de dar clase".
Así se explican casos como la alumna marroquí, brillante en su país, educada en un colegio bilingüe árabe-francés, que llegó a España hace dos años, pasó a un aula de enlace que la dejó al margen de la vida normal de su instituto público, y ha terminado, a los 16, en un grupo de diversificación curricular cuyo fin es conseguir el graduado en ESO, sin mayores expectativas, aunque en algunos casos los chavales consiguen continuar. Cuando se le pregunta qué le gustaría ser de mayor, responde: "Me hubiera gustado ser abogada, pero aquí ya no es posible". Y llora.
Martín Rojo no comprende por qué esta chica no entró en un instituto con sección bilingüe francés-español, donde sus conocimientos se hubieran visto reconocidos; y se plantea cómo es posible que alguien de 16 años puede tener tan claro cuál no será su futuro en una escuela pública en teoría inclusiva y comprensiva, que ofrece las mismas oportunidades para todos.
Las aulas de enlace (o puente, o de adaptación lingüística, la nomenclatura varía según la comunidad autónoma), pese a ser un buen recurso, no están funcionando. A esta conclusión llega Pilar García, coordinadora del proyecto SERJOVEN (un servicio de la Red de Mediación Intercultural La Caixa), argumentando que "no se dotan de los recursos suficientes". Martín Rojo, está de acuerdo, y añade: "No incorporan los nuevos métodos de enseñanza de lenguas ni el aprendizaje integrado de contenidos. La formación de los profesores no es suficiente; serían necesarios una persona con experiencia en la enseñanza de lenguas y un profesor del currículo trabajando conjuntamente".
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domingo, 12 de abril de 2009
El drama del paro es doble entre los inmigrantes porque todos afrontan gastos en España, desde el alquiler o la compra de un piso hasta la diaria manutención, y gastos en origen, donde millones de parientes dependen de sus remesas de dinero para comer, escolarizarse o dormir bajo techo. La recesión agravó el trance al reducir el envío de remesas desde España, que cayeron el año pasado hasta los 7.840 millones de euros desde los 8.445 millones de euros de 2007, según el Banco de España. La disminución fue especialmente dura en Bolivia, Ecuador y Colombia, y este año será mucho más pronunciada porque la destrucción de empleo continúa.
Otro ecuatoriano abatido y triste relata su calvario en un banco de la calle de Oporto de Madrid. "Llevo siete años tratando de legalizarme y no me lo permiten. Me siento humillado", dice J. C., de 39 años, que no quiere ser identificado. "Ya me han rechazado dos solicitudes, pero sigo luchando". Los abusos cometidos con J. C., siempre a salto de mata entre los andamios y las cerrajerías, son frecuentes. "Si vienen los inspectores, les dices que me estás trabajando sólo por un día porque necesitas comer", le exigió un empleador. Su madre y hermano han vivido de los 250 euros mensuales enviados hasta finales de 2007, en que fue despedido definitivamente.
Paga 250 euros por una habitación, vive de las chapuzas y muestra una abultada carpeta de formularios, solicitudes y requerimientos administrativos. Paso a paso los cumple, pero el purgatorio lo está matando. Comenzó con 180 euros semanales en una constructora que quebró, y consiguió tajo después en una obra de Guadalajara hasta la inspección de Trabajo. "Me multaron a mí con 350 euros por estar trabajando... y el jefe me despidió". Detenido por la policía, ha dormido en los calabozos de comisaría, y renunció a la denuncia judicial en varias ocasiones porque temió la deportación. "Tengo un hijo de 18 años que nunca ha vivido conmigo, y soy la cabeza del hogar de mi madre y de mi hermano, de 22 años. Estoy un poco derrumbado, pero todavía tengo fuerzas".
La población inmigrante latinoamericana vive angustiada con la posibilidad de perder el piso, los ahorros, la educación de sus hijos y los sueños. El progresivo desplome de las remesas afecta a las sociedades que las necesitan, vapuleadas todas por la pobreza, la informalidad laboral y la ausencia de oportunidades. La mayoría las dedica a la comida, las ropas y el alojamiento, y el eventual sobrante es invertido en vivienda, pequeños negocios, educación y salud, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
A 8.543 kilómetros de Madrid, en Quito, Eulalia, madre de J. C., implora ayuda, en una conversación telefónica. "Sufro mucho, demasiado, porque él ha sido nuestro apoyo desde allá. Me ha mandado siempre para la comidita, y ahorita tengo que luchar, lucho solita, pero como ya estoy con mi edad (56 años) no me quieren dar trabajo. Trabajo de lo que sea, lavando o limpiando". La situación económica es tristísima y todos malviven apretados. "Pero soy fuerte y mi hijo es como yo, decidido y valiente. Si usted, como señor periodista, pudiera ayudarle...", agrega Eulalia. "Y dos hijos separados: uno estudiando aquí y el otro allá sin verlo en casi ocho años".
¿Y cómo se apaña usted? "Pues una sobrina me prestó una casita y aquí vivo". La mujer sueña con un terreno donde sus dos hijos puedan edificar una casa "para que nadie les mande salir cuando yo muera". Quisiera el regreso del hijo, pero se lo piensa dos veces, no está tan segura de que sea lo mejor porque "aquí tampoco hay trabajo". Antonio, de 22 años, hermano de J. C., estudiante de educación física en Quito, deberá ponerse a trabajar. "Estamos muy preocupados por él. Ha sido como un padre para mí, pero yo le diría que volviera".
El paro y la incertidumbre son corrosivos, según Juana Molano, psicóloga de la asociación humanitaria AESCO (América España Solidaridad y Cooperación), que ayuda a inmigrantes atormentados por la crisis y las deudas. "Todo eso genera muchos conflictos y tensiones internas, y hay familias, matrimonios y parejas que no han resistido y se rompieron. Es muy duro no poder cumplir con los proyectos que tenían al llegar a España". Y quienes somatizan el estrés y la ansiedad caen en el insomnio, la intolerancia y la agresividad. "A veces, las rupturas matrimoniales llevan a las situaciones de personas que se quedan solas con el compromiso del piso, de los hijos y de todo. Y la otra que ha vuelto a su país", dice Molano.
Las mujeres sin hijos pequeños a su cargo pueden encontrar trabajo en el servicio doméstico o en el cuarto de fregonas de la hostelería, pero los hombres no levantan cabeza y se desesperan. "Suelen venir a la consulta a informarse, y es muy valioso para ellos poder expresar en palabras sus sentimientos de angustia ante una persona que les escucha. Hacemos un seguimiento, un acompañamiento caso por caso, para ayudarles en lo que podamos, desde la búsqueda de comedores hasta hablar con los hijos de la situación", dice la psicóloga. El dilema de Diomedes Carrión, de 40 años, es arduo: lo echaron del taller de pintura cuando enfermó de gravedad. Recibe 650 euros de la Seguridad Social, y su esposa, limpiadora, suma otros seiscientos, pero un hijo de 15 meses limita la libertad laboral de la madre. Una hipoteca de 240.000 euros absorbe 1.500 euros mensuales. Las facturas del gas, electricidad, agua, etcétera, son casi impagables. Este mes se declarará insolvente y en mora.
"Sigo de baja médica. Mi jefe me despidió por enfermo. Antes mandaba a mis hijos 400 dólares mensuales, pero ya no puedo", dice. "La señora que cuidaba a mis hijos ya no quiere cuidármelos porque no he hecho un envío desde que caí enfermo hace ocho meses. Ahora me los cuida un hermano de mi señora, de favor". Diomedes tiene la voz cansina, trágicamente monocorde: "Seguimos rebuscando y rebuscando, pero ya no tengo más. Voy vendiendo cosas que tengo, la radio o lo que sea. Cualquier cosita que puede vender, la vendo para poder comer".
El colombiano Arlex Guillermo Guerra, de 39 años, también las pasa canutas, pero el patrimonio acumulado durante años de trabajo a destajo, de sol a sol, limita los estragos de la crisis. Le iba bien, con contratos fijos y buenos ingresos, hasta su despido de una mensajería en septiembre del pasado año. Cobrará 850 euros de paro hasta septiembre próximo. Vive con su esposa, que gana otros 800 de limpiadora, y tres hijos de 15, 10 y 8 años. "En septiembre me ahogo con los colegios y los uniformes". Independientemente de los cuantiosos gastos fijos, el crédito hipotecario de 190.000 euros se lleva 1.000 euros mensuales. Sus padres y un sobrino dependen de sus transferencias a la ciudad de Pereira, en las estribaciones de la cordillera de los Andes. "Les enviaba 170 euros, pero lo he tenido que dejar en 70, para que el chico no se quede tirado en los estudios. Su calidad de vida ha caído porque allá 170 euros es dinero. Antes también les enviábamos ropa en cajas de veinte kilos, pero eso se terminó".
El carácter emprendedor e infatigable de Arlex Guillermo le permitió comprar una excavadora, necesitada de unos repuestos de mil euros que no puede comprar, y dos casas en Colombia. El alquiler de una de ellas, 140 euros mensuales, sufraga los gastos de sus padres. Desde Pereira, Juan David, de 20 años, el sobrino, estudiante de tercer año en el Instituto Agropecuario de Colombia, cuenta que ha debido apretarse el cinturón, limitar el uso de la moto y aceptar "que ya no tengo las mismas capacidades de siempre". "El dinero de mi tío era muy importante. El transporte se me ha dificultado, y también las prácticas en el campo, ya que hay que pagarlas", agrega. Juan David compaginará trabajos de temporero con la universidad. "De momento, para ahorrar en combustible me voy el lunes en moto a la universidad y me quedo a dormir tres días en casa de un amigo que vive cerca y me colabora. No pude pagar el semestre de la universidad, que son 500 euros, porque mi tío sólo me pudo mandar 300 y el resto hay que financiarlo. De entrada ya me están cobrando intereses".
También en paro, también colombianas, Karen Delgado, de 28, y su hermana, de 36, madre soltera con un hijo de ocho años y otro de diez meses, viven con lo puesto a la espera de que amaine la tormenta. Karen, que trabajó de camarera, teleoperadora, administrativa y de lo que hiciera falta, perdió la última ocupación en octubre. Ahora saca unos 300 euros mensuales de aquí y allí, y su hermana, los 900 del paro, pero sólo la guardería privada, al negarles la pública, y el alquiler de la vivienda cuestan más de 1.300 euros. Otras facturan suman otros 400. No les llega ni de lejos, y las remesas a su madre y otros familiares en Colombia, que oscilaban entre los 150 y 200 euros, son ya imposibles. "Llevamos mucho tiempo en el exterior, siete u ocho años, y siempre hemos enviado dinero todos los meses a Colombia, pero desde hace siete meses, ni un céntimo. ¿De dónde? Apenas podemos con los pagos y ya vamos atrasadas". Al otro lado del Atlántico, la madre de las dos jóvenes, María Figueroa, de 56 años, lo lamenta "porque ellas me mantenían y mandaban la platica para la comida, para los servicios, para el teléfono, y ahora ya no me pueden mandar. De ellas dependíamos mi nieto y otros dos hijos, que cuando pueden alquilan el carro (coche), porque acá tampoco hay trabajo". María alquiló la habitación que ellas dejaron cuando partieron hacia España. "Esa ayuda que ya no tengo me tiene enferma. A veces me pongo a llorar todo el día porque no sé qué hacer. Por mucho que haga, no consigo trabajo. Si no hay para los jóvenes, imagínese para mí, que ya soy vieja".
Leonardo Clavos, boliviano de Tarija, de 49 años, mecánico electricista, todavía es joven y animoso, pero tampoco encuentra faena desde que perdió la última, en agosto del pasado año, en una empresa de aire acondicionado. No cobra el paro porque, aunque está a punto de regularizarse, aún es ilegal. Cada mañana, el evangelista Clavos se encomienda al Altísimo. "Me pongo en las manos de Dios y luego recién continuo mi labor cotidiana". La rutina es encontrar algo a toda costa, y volverá a Tarija si fracasa. En España desde 2005, tiene un hijo en el Ejército. Con los ingresos del chaval y los de su mujer, en torno a los 1.500 euros, la familia apenas sobrevive y debió recortar hasta los 100 euros su remesa a la empobrecida Bolivia, donde tres hijos, de 29, 25 y 15 años, dependen de ella. "Antes mandaba 350, 500 o más de mil. Mis hijos tienen que entender que ya no puedo y tienen que rebuscar por allí, que es muy difícil", reconoce Clavos. ¿Le ayuda mucho la fe? "Sí, claro. Todo por el amor de Dios, con eso andamos". -
'Parados por partida doble' es un reportaje del suplemento Domingo del 12 de abril de 2009
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12/04/2009
En mi reciente estancia en París asistí a la exposición fotográfica de la novelista Carole Achache en el vestíbulo de la alcaldía del distrito undécimo de la capital: la de una cuarentena de manos anónimas con una breve, casi telegráfica, historia de las mujeres y hombres que firman o sostienen los expedientes de sus recursos de amparo contra la expulsión. Vidas colgantes de un hilo: el del impulso humano más noble, de una fraternidad condigna a la igualdad radical con nuestros semejantes cualesquiera que sean sus orígenes, etnia, cultura o religión. La pequeña asociación organizadora del acto es un hermoso ejemplo de ello: sus miembros asumen la defensa legal de los amenazados en su lucha silenciosa por la existencia en el país en donde se refugiaron huyendo de una lobreguez carente de perspectivas. La Red Educativa Sin Fronteras -tal es el nombre de la asociación- infringe a sabiendas la normativa que extiende hasta dos años el periodo de detención de los irregulares, reos del flagrante delito de aspirar a una vida mejor. Carole Achache me presentó a una de las familias pendientes del papeleo administrativo, en el limbo de la ilegalidad. Los "ilegales" -¿puede ser ilegal un ser humano?-, oriundos de la región marroquí de Uxda, hablaban correctamente el francés, y sus hijos seguían con éxito los cursos del año escolar. En el dédalo kafkiano de una burocracia ajena a sentimiento alguno, la mano hospitalaria que les conducía ante jueces, procuradores y abogados era la de alguien consciente de que facilitar alojamiento, comida o asistencia jurídica la sitúa al margen de las leyes vigentes en el ámbito de la casa común europea.
Quince días antes de este emotivo encuentro -conozco bien el mundo de los Beni Snasen, y la conversación con el matrimonio y sus hijos me conmovió- había vivido una experiencia similar en los invernaderos de los campos de Níjar, adonde fui con motivo del cincuentenario del librillo homónimo. Un vehículo de la asociación Almería Acoge nos guió -a mí y al equipo de televisión que me acompañaba- por los pasillos abiertos entre aquéllos hasta el modesto centro de asistencia a los inmigrantes edificado sobre las ruinas de una alquería como las que moteaban de blanco el paisaje, tan bello como árido, de hace medio siglo. Una construcción de una sola planta con duchas, sanitarios y una habitación con sillas y una mesa donde se imparten clases de español, sirve de punto de reunión para los magrebíes y subsaharianos varados, tras una azarosa y potencialmente mortal travesía, en aquel otro mar refulgente, en cuya superficie de plástico el sol reverbera y ciega la vista. A menos de un kilómetro di con unas casuchas abandonadas en las que se amadrigaban una docena de inmigrantes sin trabajo ni papeles a la espera improbable de una baraka que les redimiera de la fatalidad del destino. Desde la crisis y el ascenso imparable del número de operarios sin empleo, los empresarios agrícolas que se enriquecieron a costa de ellos actúan con mayor cautela. La nueva Ley de Extranjería castiga con multas de 500 a 10.000 euros a quienes no den de alta al trabajador extranjero en la Seguridad Social o incumplan las normas de la contratación laboral. Pero esta ley que sustituye la dictada por Aznar en 2001 -modificada posteriormente tras su derrota electoral- no establece diferencias, sino en el grado de la pena impuesta entre empresarios negreros y quienes, como Almería Acoge, obedece al imperativo ético de la hospitalidad. Sus voluntarios, como los de la pequeña asociación parisiense, profesan, no obstante, los principios formulados en la Declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas, unos principios de validez universal. El que la Unión Europea les vuelva la espalda como sucede desde hace algún tiempo, sobre todo desde el desplome financiero del casino global y el pinchazo de la monstruosa burbuja inmobiliaria, no es razón suficiente para renunciar a ellos: la ayuda a nuestros semejantes libres de toda culpa no es ni puede constituir delito alguno.
Escribo esto mientras leo a diario en la prensa cuanto acaece en las fronteras marítimas de nuestra Fortaleza. El bello y estremecedor testimonio de mi amigo Daniel Rondeau ('Boat people d'Aujord'hui', Le Monde, 26-3-2009), embajador francés en Malta, nos informa puntualmente de las incidencias de la travesía cruel de Sur a Norte de decenas de millares de mujeres, hombres y niños exangües que tienen la suerte de orillar en la isla, en Pantelaria o en las costas italianas -"obligados a trabajar para pagar su viaje, robados siempre, a veces abandonados a una muerte segura en pleno Sáhara y sujetos en cada etapa de su periplo a su extorsión por policías, aduaneros y traficantes"- para ser "acogidos" en un centro de retención y devueltos en la mayoría de los casos a sus países de origen. Con las actuales leyes, muchos pesqueros temen socorrerlos de un inminente naufragio por las complicaciones legales que ello acarrea y se limitan a señalar su presencia, a veces demasiado tarde, al Centro de Control Marítimo y Salvamento. La antigua y noble solidaridad resulta hoy conflictiva.
El retroceso cívico y social del Viejo Continente en los últimos años es un indicativo de los tiempos peores que nos aguardan si no tomamos la iniciativa de denunciarlo. El censo gitano de Berlusconi, azuzado por los clamores racistas de una jauría movilizada por la Camorra napolitana; el proyectado en Francia por Sarkozy, cuyo doble filo -menos proteccionista que discriminador- inquieta con razón a quienes guardan el recuerdo del impuesto por Vichy a los judíos; los cupos de expulsión de "irregulares" aplicados ya en Francia, Italia y en nuestro país, pese a los desmentidos oficiales, acrecientan los temores a una deriva xenófoba contra las etnias sospechosas de ser la causa de cuantos males nos abruman. Las pegatinas con el lema "español parado, inmigrante expulsado", de una inquietante Alianza Nacional que salpicaban las paredes de algunos barrios sevillanos resumen el sentimiento de rechazo y demonización de quienes emigraron como nosotros hace cincuenta años.
El manifiesto para la reforma de la ley, Salvemos la hospitalidad, promovido por Soledad Gallego-Díaz en su magnifico artículo de Opinión en estas mismas páginas (8-3-2009) merece el apoyo de todos. La solidaridad y el respeto de los derechos humanos no pueden ser delito ni infracción como lo fueron en un pasado difícil de olvidar. Vayamos a la raíz de los males: a los países expoliados por el colonialismo y las satrapías que le sucedieron. Habría que devolver allí los millones robados por sus cleptocracias y las nuestras, y evitar así el peaje de vida o de muerte de quienes convierten el Mediterráneo, como leí recientemente, en tumba abierta. La objeción de conciencia a una ley injusta es un derecho inalienable de todo ciudadano.
Recordaré por enésima vez las palabras de Sahrazad en las Mil y una noches, palabras cuya nítida desnudez desmonta las argucias de los Berlusconi que hoy medran y gobiernan: "El mundo es la casa de quienes carecen de ella".
Juan Goytisolo es escritor.
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viernes, 3 de abril de 2009
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jueves, 26 de marzo de 2009
PUENTEGRAMAS
“FESTIVAL MUSICAL POR
28 de Marzo, 19:30h
Parque Pedro Goitia, Barrio Colonia Requena (Alicante)
Trece formaciones musicales alicantinas se han retado a fundir sus estilos, idiomas y variedad instrumental para exponer todo este trabajo en un concierto el día 28 de Marzo en el Parque Pedro Goitia de Alicante entre las 19:30 y las 22:30.
Este Festival se ha bautizado como PUENTEGRAMAS y es una apuesta decidida de nuestros músicos por
Las formaciones y músicos participantes en el evento son Bakus, Félix Amador, Alicandomble, Alfonso Copé, Pan de Azúcar, GRS, Maraña, Los Chaborrillos, Djeurin The King, Klakibum, Manolo Copé, Bad Black y Sheila.
Los organizadores del evento son Obras Sociales Caja Mediterráneo, Ayuntamiento de Alicante, Alacant Rock, Asociación de Cantautores la Explanada, Colectivo Atacatá, Fundación Secretariado Gitano, Asociación Comunidad Klakibum y Colectivo Intercultural Virgen del Remedio.
Todos los que acudan al Concierto el 28 de Marzo se encontrarán con un espectáculo heterogéneo donde la nota unificadora será la fusión y mezcla de ritmos e instrumentos que la historia a veces se encapricha en alejar y otras veces, como en PUENTEGRAMAS, se esfuerza por entrelazar a golpe de compás y de armonía.
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lunes, 16 de marzo de 2009

Las Administraciones destinatarias podrán llevar a cabo proyectos sociales relacionados con la integración y refuerzo educativo de los inmigrantes. De los 141 millones de euros aprobados, 75,3 millones se destinarán a la partida de Acogida e Integración; 61,6 millones a Refuerzo Educativo y cuatro millones a la atención a menores extranjeros no acompañados desplazados desde Canarias.
El Fondo de Apoyo a la Acogida e Integración de Inmigrantes y el Refuerzo Educativo fue creado por el Gobierno en 2005 y tiene por finalidad promover y potenciar las políticas públicas en estos ámbitos de actuación en base a principios de subsidiariedad, complementariedad y cooperación con las comunidades autónomas y corporaciones locales.
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martes, 10 de marzo de 2009
CRISTINA CASTRO - Madrid - 10/03/2009 -REPORTAJE EL PAIS
El comportamiento desinteresado de Santiago, que les ofrece habitación, comida y un lugar donde empadronarse para acceder a la sanidad y la educación, puede costarle una multa de entre 501 y 10.000 euros por cada uno si sale adelante el anteproyecto de reforma de la Ley de Extranjería, cuyo artículo 53 considera falta muy grave "la promoción de la permanencia irregular en España de un extranjero". Esto es, "cuando el extranjero dependa económicamente del infractor".
"La reforma es impensable en un Estado que se dice democrático y de Derecho", explica Santiago. "De Derecho tiene poco un sistema que penaliza la solidaridad, y qué democracia es ésa que no deja que personas responsables ejerzan su libertad y les prohíbe socorrer a los más necesitados", se pregunta el profesor. Félix Pantoja, fiscal del Tribunal Supremo, asevera: "Es un grave problema ético y social que España adopte una posición tan contraria a los Derechos Humanos, en la línea de la corriente de cierre de fronteras en Europa".
El manifiesto Salvemos la hospitalidad ha unido a un grupo de juristas, sacerdotes, artistas y otros profesionales en una plataforma por la modificación del anteproyecto, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado diciembre y pendiente de debate en el Congreso. Piden incorporar al texto la necesidad de "ánimo de lucro" para que haya sanción y ya han recogido unas 3.500 firmas. "Porque esta norma vulnera un valor fundamental como es la solidaridad", afirma Julián Ríos, abogado y miembro de la plataforma.
El plato de cerámica que recibe en casa de Daniel Izuzquiza reza: "Ésta es nuestra casa, ésta es vuestra casa". La frase hecha es también la filosofía del hogar que el jesuita comparte en Madrid con otros tres curas y cuatro sin papeles. Izuzquiza no está nada asustado por la reforma que le convertiría en delincuente. "Tratan de asfixiar a la gente solidaria", expresa con rabia contenida, "y socialmente la reforma responde a una lógica peligrosa, porque esta gente está abocada a la marginalidad y la delincuencia". Como Daniel y Miguel, las personas y entidades que sin ánimo de lucro (Red Acoge, Cáritas, etc.) presten ayuda a inmigrantes serán puestas a la altura de las mafias que sacan provecho del drama de la inmigración clandestina.
Las ONG y las asociaciones religiosas serían el blanco principal de las sanciones. Antonio Cepeda, presidente de Red Acolle, afirma que tienen una "profunda preocupación" por lo que supone "una involución" en "la legislación de extranjería, ya de por sí poco abierta", y por las repercusiones que se pueden derivar "si se llega a verificar este despropósito". No obstante, desde la federación nacional de Red Acoge tienen la esperanza de que "se cambie el anteproyecto, aunque si no es así seguiríamos actuando igual".
Más que las multas parece asustar un posible efecto en la sociedad. "Un problema de la política migratoria es su efecto psicológico, el meterte el miedo en el cuerpo", explica Izuzquiza. "Se lanza un mensaje y la gente lo interioriza; pero es importante no caer en el miedo y batallar por espacios de libertad". El sacerdote afirma que si se modifica la ley "habría que plantear una campaña de desobediencia civil, de iniciativa ciudadana, retar a las autoridades reforzando y extendiendo el tejido solidario en el entorno"
Julián Ríos no está dispuesto a cambiar la opción de vida que escogió hace 20 años, "compartir lo mío con quienes lo necesiten". El guineano Babakar vive en su casa desde hace un año: "No sé qué haría si no hubiera conocido a Julián. En algunos albergues te dejan estar tres meses, pero después te quedas en la calle". Las entidades que dan cobijo a los inmigrantes recién llegados suelen tener un tiempo limitado de acogida, tras el cual, ni expulsados ni regularizados, se quedan en tierra de nadie y a expensas de la caridad.
La plataforma se reunirá con los distintos grupos políticos y presentará las firmas en el Congreso este mismo mes. De todas formas, Daniel, Julián, Miguel y las asociaciones seguirán actuando para que la solidaridad no deje de ser la esperanza de miles de sin papeles. "No me van a acobardar, voy a seguir luchando por la gente que lo necesita; iré a la cárcel si tengo que ir, no me lo van a prohibir, te lo digo desde mis entrañas", sentencia Santiago.
MANIFIESTO PARA LA REFORMA DEL ART. 53 C) QUE SANCIONA A QUIENES AYUDEN SOLIDARIAMENTE A LAS PERSONAS EXTRANJERAS EN SITUACIÓN IRREGULAR.
“SALVEMOS LA HOSPITALIDAD”
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados de razón y conciencia, tienen el deber de comportarse fraternalmente los unos con los otros” (art. 1 Declaración Universal de los Derechos Humanos).
Uno de los deberes presente en todas las culturas, y en algunas, seña de identidad, es el de la “hospitalidad”. Este deber ético, traducido incluso en forma de sanción cuando su omisión provoca riesgos para la integridad física del otro, está gravemente amenazado en España si prospera la anunciada reforma de la legislación de extranjería.
A la tendencia criminalizadora de la inmigración ilegal (considerar a la persona que quiere sobrevivir desplazándose por el planeta como un peligroso delincuente), se une ahora la de aplicar un marco sancionador a las personas que de manera solidaria ejercen el deber de la hospitalidad, colocando su comportamiento altruista como forma proscrita de”promoción de la permanencia ilegal en España”. Ello pone en automática situación de ilicitud a miles de personas que acompañan, hospedan en sus casas y apoyan a personas sin papeles. De este modo, ONG, Congregaciones religiosas y ciudadanos, que vienen ejerciendo el deber de acogida y la solidaridad para con las personas inmigrantes en situación de irregularidad administrativa, verían perseguida su actuación. Más aún: la reforma pretende ampararse en el silencio cómplice de los ciudadanos ante estos atropellos contra la dignidad humana y los derechos fundamentales.
En concreto, el art. 53 c) del Anteproyecto de modificación de la Ley de Extranjería sanciona como falta muy grave con la multa de 501 a 30.000 euros “a quien promueva la permanencia irregular en España de un extranjero. Se considera que se promueve la permanencia irregular cuando el extranjero dependa económicamente del infractor y se prolongue la estancia autorizada más allá del plazo legalmente previsto”.
Con el pretexto de proteger a los extranjeros sin papeles frente al abuso y las mafias, se incrementa exponencialmente su vulnerabilidad y se les priva de toda suerte de apoyo social solidario. Esta reforma legal tiene una enorme trascendencia ético-política: crea una norma que convierte en ilegal un principio-valor tan estructuralmente necesario en un Estado como es la solidaridad.
El objetivo de esta norma es intimidar a los ciudadanos españoles o extranjeros con papeles para que nieguen toda forma de apoyo a la persona en situación irregular y ésta se quede sin ningún tipo de ayuda, es decir, en la calle, sin comida, ni vestido, ni dinero, para que mediante la presión de esta situación de precariedad absoluta, vuelva a su país. Se olvida que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio” (art. 13 Declaración Universal del Derechos Humanos) y que “en caso de persecución toda persona tiene derecho a buscar asilo y disfrutar de él, en cualquier país” (art. 14 DUDH).
Ante esta situación, exponemos:
1.- Que hemos constatado, después de tantos años acogiendo y acompañando itinerarios vitales de personas en situación de extrema vulnerabilidad personal y social, el valor de la solidaridad y la convivencia en nuestros domicilios como forma concreta de expresión de corresponsabilidad humana y social con aquellos que no tienen los mínimos de supervivencia –casa, pan y trabajo-.
2.- Que una parte significativa de la responsabilidad de la miseria en que se hallan los pueblos de origen de quienes tiene que migrar a España está provocada por procesos históricos y políticas económicas y colonizadoras (y descolonizadoras) de los Estados del denominado Primer Mundo, que mantiene intereses en el sostenimiento de regímenes no transparentes ni democráticos en el Tercero (incluida, por cierto, la venta de armas y el tráfico de personas).
3.- Que el principio de solidaridad para con los más desheredados del mundo es un elemento ético de legitimación en una sociedad que se denomina democrática, que considera que los bienes de la tierra tienen un destino universal y que ni la propiedad ni las fronteras pueden tener un valor absoluto ante la miseria del prójimo y su derecho a sobrevivir.
4.- Que el Estado español pierde toda legitimidad ético-jurídica cuando legisla contra el contenido esencial de los Derechos Humanos, despoja de todo tipo de ayuda material a las personas en situación irregular y pretende intimidar con graves sanciones a quienes ejerzan la hospitalidad y el cuidado del otro.
Ante ello, con independencia de otras numerosas discrepancias, proponemos al Gobierno, en este punto concreto, como auténtico mínimo ético, que modifique el Anteproyecto en el sentido de incorporar al texto normativo la necesidad de “ánimo de lucro”en el infractor para que pueda ser sancionable.
PLATAFORMA “SALVEMOS LA HOSPITALIDAD”
Julián Carlos Ríos Martín. Profesor de universidad. Madrid
José Luis Segovia Bernabé. Profesor de universidad. Salamanca
María Dolores Rodríguez Pelaez. Ciudadana.
Miguel Santiago. Profesor de Instituto. Córdoba
Ramón Saez Valcárcel. Magistrado. Madrid
Daniel Izuzquiza. Sacerdote jesuita. Madrid
Pilar Sánchez Álvarez. Abogada. Madrid
Enrique Romá Romero. Veterinario. Alicante
Javier Baeza Atienza. Sacerdote. Madrid
Guillermo Toledo. Actor
Félix Pantoja García. Fiscal
Luis Guitarra. Cantautor. Madrid
Siro López. Artista. Madrid
Rafael Pascual Díez. Abogado. Madrid
Manuel Gallego Díaz. Profesor de Universidad. Madrid
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Nombre: Apellidos:
DNI/NIE:
Profesión:
Colectivo/Asociación, si procede:
Enviar firmas o correos electrónicos de adhesión a una de las dos direcciones:
Julián C. Ríos Martín Manuel Gallego Díaz
jrios@der.upcomillas.es mgallego@der.upcomillas.es
Universidad Comillas. Universidad Comillas
C/Alberto Aguilera nº 23. C/ Alberto Aguilera, 23
Madrid 28015 Madrid 28015
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martes, 3 de marzo de 2009
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miércoles, 25 de febrero de 2009

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viernes, 20 de febrero de 2009

| La organización presenta el estudio: "La educación inclusiva en América Latina y el Caribe: abriendo caminos para una sociedad más justa", en el marco de la campaña | ||
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| La Fundación InteRed ha lanzado su nueva Campaña de Sensibilización "EDUCAR SUMANDO, LA FÓRMULA DEL CAMBIO" con el objetivo de promover un compromiso ciudadano hacia una sociedad inclusiva en la Comunidad Andaluza. En el acto, que ha contado con la presencia del Defensor del Pueblo Andaluz, D. José Chamizo de la Rubia, se ha abordado la situación educativa de América Latina y el Caribe, con sus luces y sus sombras, y se han identificado los grandes sectores vulnerables de la población Latinoamericana y las causas primordiales de su discriminación. Según Dña. Mª Carmen Aragonés (Dtora. de la Fundación), "a pesar de las enormes desigualdades que marcan la región, en América Latina son innumerables las experiencias que realizan su aporte cotidiano para avanzar hacia una educación y una sociedad más incluyente". Parte de esas experiencias se han recogido en el libro titulado "La educación inclusiva en América Latina y el Caribe: abriendo caminos para una sociedad más justa" que, en el marco de la campaña, ha editado la Fundación. En 1990, en Jomtien (Tailandia) las Naciones Unidas realizaron la Declaración Mundial sobre educación para todos "Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje", en la que recordaban que "la educación es un derecho fundamental de todos, hombres y mujeres, de todas las edades y en el mundo entero". Así mismo reconocían que "la educación puede contribuir a lograr un mundo más seguro, o más sano, más próspero y ambientalmente más puro y que al mismo tiempo favorece el progreso social, económico y cultural, la tolerancia y la cooperación internacional". Es por ello que la educación se convierte en una estrategia de desarrollo. Pero una educación inclusiva, respetuosa con la diversidad y equitativa. Para InteRed, la Educación Inclusiva es un principio general que debe impregnar tanto la cultura de la comunidad, como las política educativas, como las prácticas de enseñanza aprendizaje, en orden a hacer posible que todas las personas, independientemente de su origen socioeconómico y cultural, y de sus capacidades individuales innatas o adquiridas, tengan las mismas oportunidades de aprendizaje en cualquier contexto educativo al que asistan, contribuyendo de este modo a forjar sociedades justas y equitativas. Si bien es verdad que la segunda mitad del siglo XX está marcada, en América Latina y el Caribe, por una extraordinaria expansión de la cobertura educativa, también es cierto que la zona es una de las más desiguales del mundo. Esta desigualdad se ve reflejada, de igual forma, la forma de entender la diversidad cultural: la interculturalidad, entendida como diálogo entre iguales, además de un derecho humano, condición indispensable para el desarrollo. Sin embargo, en la región latinoamericana nos encontramos con sociedades conformadas por muchas culturas pero no siempre multiculturales. Dña. Leslie Villapolo (del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica), lleva los últimos diez años trabajando en Perú con las poblaciones Asháninka de la Selva Central. Durante este tiempo ha desarrollado proyectos cuyo objetivo ha sido la formación de niños y niñas escolarizados en valores culturales y derechos indígenas, desde una perspectiva de equidad de género y un enfoque intercultural. Según ella, "a pesar del reconocimiento formal que se ha generado en los últimos años, persisten formas de discriminación a la población indígena que se manifiestan de varias maneras. Una de ella es la ausencia de verdaderas políticas de interculturalidad: "Cada vez se reconoce más la necesidad de currículos adaptados a las necesidades de la cultura indígena. Pero mucho más difícil resulta que se reconozca que hay diferentes formas de aprender y enseñar, y que algunos pueblos indígenas tienen las suyas propias, diferentes a las que propugna la pedagogía occidental". Para conseguir una verdadera sociedad inclusiva, InteRed apuesta por promover el compromiso ciudadano: Aumentando la voluntad de participación ciudadana en los procesos de cooperación para el desarrollo; fomentando el debate público necesario para impulsar políticas correctas de cooperación que prioricen la educación inclusiva entre sus objetivos e intensificando la solidaridad entre el Norte y el Sur. | ||
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